"No espero que juzguen mi vida, porque yo no juzgo la suya...
No me importa lo que la gente piense o lo que la prensa escriba,
porque no tienen ni idea de lo que el motociclismo
de carretera significa para los pilotos".
Michael Dunlop
Si hablamos de carreras famosas, probablemente pensemos en Le Mans y sus 24 Horas, las 500 Millas de Indianápolis o quizá las 8 Horas de Suzuka, pero hubo una época en la que todos los pilotos soñaban con ganar una carrera; una carrera que todos los años se cobraba -y aún se cobra- la vida de muchos que luchan por alcanzar la gloria: el Tourist Trophy.
El Tourist Trophy (o TT) es una carrera de motos que se celebra cada año en Man, una isla de algo menos de noventa mil habitantes situada en el Océano Atlántico entre Irlanda y Reino Unido. Sus gobernantes, conscientes a principios del Siglo XX de que su isla tenía poco atractivo para los turistas, decidieron organizar junto con el Auto-Cycle Club una carrera de motos para así atraer la atención de sus vecinos irlandeses y británicos.
Dicho y hecho, el 28 de mayo de 1907 tuvo lugar por primera vez el Isle of Man TT: una carrera alrededor de un circuito de 24 km que se celebraría hasta nuestros días, aunque con algunos cambios. Su primer ganador, Charlie Collier, completó la carrera a lomos de una Matchless en 4h 8' a una media de 61 km/h, dando diez vueltas a un recorrido inicial de 25,5 km (cifras que poco o nada tienen que ver con los 208 km/h de media y 332 km/h de velocidad punta que consiguió John McGuinness en 2015). El planteamiento de la carrera era sencillo: motos de estricta serie corrían a lo largo y ancho de un circuito improvisado que consistía en carreteras cerradas al público que daban la vuelta a la isla. A diferencia de la mayoría de las carreras, el formato era contrarreloj y los pilotos salían de dos en dos según el tiempo conseguido en los entrenamientos.
Con el paso del tiempo los pilotos aficionados dieron paso a los profesionales, las grandes marcas se interesaron por la prueba y poco a poco la carrera de la Isla de Man fue ganando popularidad hasta que en 1949 logró entrar en el Mundial. Incluso el propio Soichiro Honda, fundador de Honda Motor Co., trabajó durante cuatro años para conseguir una moto competitiva en la isla. Pero no todo fueron buenas noticias: las motos eran cada vez más rápidas y eso se reflejaba en los accidentes. En cada edición siempre perdía la vida algún piloto, lo que provocó que el malestar entre éstos fuese en aumento.
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| Santiago Herrero a lomos de su Ossa monocasco de 250cc. |
Podemos decir que hubo dos acontecimientos que marcaron para siempre la historia del Tourist Trophy. El primero fue la muerte de Santiago Herrero en 1970. Piloto de Ossa e íntimo amigo de Ángel Nieto, Herrero era la esperanza del motociclismo español tras ser tercero en el Mundial de 250cc en 1969. A raíz de su muerte, Ossa decidió retirarse de la competición y la Federación Española prohibió a los pilotos competir en la Isla de Man, una prohibición que sigue vigente hoy en día. Por si esto fuera poco, ese año se registraron un total de seis muertes, una cifra preocupante. El segundo acontecimiento fue otro accidente, el de Gilberto Parlotti, piloto muy cercano a Giacomo Agostini, también con resultado fatal. Su fallecimiento fue la gota que colmó el vaso y los pilotos decidieron boicotear la carrera, exigiendo que la prueba dejase de ser puntuable para el Mundial.
Así pues, en 1976 el Mundial abandonó la Isla de Man y se empezó a celebrar en Silverstone, lo que dejó en un lugar delicado al TT. La fuga de patrocinadores, pilotos y equipos obligó a la organización a reinventarse y a crear un campeonato específico en el que poder incluir su prueba, lo que dio pie a la Fórmula TT. Durante 13 años se celebró este campeonato con cierto éxito, hasta que, en 1989, nació el Mundial de Superbikes, un campeonato más popular y comercialmente más exitoso, por lo que se decidió poner fin a la Fórmula TT al terminar la temporada de 1990. Desde entonces y hasta ahora, el evento es organizado por el departamento de turismo de la isla y su nombre oficial es el "Isle of Man TT Festival".
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| Robert Dunlop y su hijo William. |
A lo largo de los años cientos de pilotos han dejado su huella sobre los más de sesenta kilómetros del Mountain Course. El más laureado fue Joey Dunlop (26 victorias), quien perdió la vida en el año 2000 en una carrera en Estonia. Joey puso los cimientos de una dinastía de pilotos de Road Races, como así se conocen estas carreras, que duraría hasta ahora: los Dunlop. Si nos parece fuera de lo común que dos hermanos como Álex y Marc Márquez hayan ganado diez mundiales, poco tienen que envidiarle Joey, Robert (hermano de Joey), Michael y William (estos dos últimos, hijos de Robert). Entre los cuatro suman la friolera de 50 victorias y 90 podios solamente en el Tourist Trophy.
Pero el éxito en la Isla de Man a veces tiene un precio caro: la familia Dunlop, si bien es legendaria por sus triunfos, también lo es por las desgracias que ha padecido: de los cuatro Dunlop, sólo Michael sigue con vida; los otros tres fallecieron, todos ellos en carreras urbanas. No son pocas las voces críticas contra esta carrera, como por ejemplo la de Franz Lidz, periodista de Sports Illustrated que en 2008 llamó a la carrera "Las 38 millas del terror", a raíz de que en 2007 falleciesen un piloto y dos espectadores tras una salida de pista.
Este artículo pretende ser un pequeño homenaje a los 260 pilotos y aficionados fallecidos en la Isla de Man en sus 113 años de historia.





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